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miércoles, 20 de enero de 2010

no estaba muerta, andaba de parranda

Así es, mis queridos clientes VIP, si estuve ausente unos cuantos días es porque me salió "un viaje de negocios" al que no me pude resistir.

Les voy a contar un poco porque pues ya estamos en confianza, no? Y seguro aclararé de paso algunas dudas.

Después de algunos años en el ambiente, me he hecho de clientes de los que en el ámbito comercial llaman "Consentidos". Clientes que de tanto verlos y tener tratos con ellos se vuelven como parte de la familia. Bueno, no tanto, pero me entienden, no? Esos personajes con los que siempre puedes contar y que a veces hasta culpable te sientes porque te dan dinero sin que tengas siquiera que bailarles (en serio!) y que son felices tan sólo con tenerte ahí sentada por horas platicando de nada y de todo a la vez. Clientes que te llevan obsequios y te piden de cenar la sopa que ya saben que tanto te gusta y la ensalada césar que al capitán de meseros del AVPM le queda tan bien. Te piden de postre las fresas flameadas que son una tentación y que de haber sabido, no te comes esa rebanada de pay de limón que sobraba en tu refri (demasiadas calorías para un día!).

Estos clientes a veces van una vez por semana, a veces dos, a veces cada dos semanas, a veces no los ves en un mes entero, pero siempre regresan y siempre están ahí los necesites o no. Es una relación padre, casi de amistad. Pero una amistad que siempre lleva las cuentas claras, que siempre paga por tu tiempo y nunca abusa de su posición de "consentido".

Y pues bueno, fue durante el postre que mi Cliente Consentido me pidió que lo acompañara a un viaje importante para sus negocios que de otra manera habría sido "aburridísimo para él". El lugar, los días y la cantidad que me ofrecía me parecieron justos por lo que acepté. Al final, era como salir de viaje con uno de mis amigos con todos los gastos pagados y sin tener que hacer algo que yo no quisiera.

Obvio, si esto me lo hubiera propuesto alguien a quien acabo de conocer jamás habría aceptado. Este viaje fue una muestra de confianza por ambas partes y creo que ambos quedamos satisfechos con nuestra parte del trato y nuestras respectivas ganancias. Como dicen los americanitos, fue un WIN-WIN.


No se preocupen, todavía hay Xinnah pa'rato.
Un besito a todos por su paciencia.

martes, 25 de agosto de 2009

el show tiene que continuar

Aunque la semana pasada trabajé sin ganas, fue una de mis mejores semanas. Aunque claro, sólo estoy hablando de dinero. Dicen que las mejores cosas de la vida no se compran, ni se tocan, ni se ven, pero yo sobrellevo mi depresión y mi mal humor supliendo ese vacío que hoy es mi vida con cosas materiales como otro par de zapatos que no necesito, otra decoración en las uñas que tampoco necesito y otro fin de semana en Acapulco (que sí necesitaba, neto).

Nada mejor que viajar sola para aclarar la mente. El hotel de siempre, la playa de siempre y la rutina de siempre aunque esta vez me ahorré las desveladas. En realidad, me la pasé fumando en el balcón por las noches y tomando el sol y comiendo cocos durante el día. Nunca he sido buena para ligar. En realidad, soy muy común sin el maquillaje, el peinado y el vestuario. Puedo pasar perfectamente inadvertida si me lo propongo. A veces lo necesito. A veces me cansa ser objeto del escrutinio del ojo ajeno. Y aunque el mesero se esmeraba en el servicio, no supe si era por mí o por las buenas propinas que le dejaba. En realidad me cayó bien porque nunca se quiso hacer el chistoso y porque me dejó en paz conmigo misma en lugar de hacerme la plática.



Ayer no fui a trabajar porque venía cansada de manejar, pero hoy tengo que volverme a poner las pilas. Mi antiguo sirviente no se ha reportado y dudo que lo haga, pero es mejor así para ambos. Total, de peores he salido menos raspada...