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jueves, 5 de noviembre de 2009

me cagan las viejas mochas!

Odio que vayan mujeres al APPM!!! De verdad las odio. Por algo no las dejan pasar, señoras!!! Porqué insisten? Generalmente, el acceso está prohibido a las mujeres y es que de verdad, pocas veces las viejas aguantamos la competencia. Aunque yo digo que no somos competencia, ni al caso. Pero házles entender esto a las pobrecitas. Y entonces a qué chingados van?

No me preocupa cuando va una pareja SOLA, ahí uno ya sabe que de seguro fueron a cumplir alguna fantasía in situ o a mirar candidatas para hacer un trío en un lugar más tranquilo, obvio. Pero hay otros que van en bola, con una sola vieja a quien llevan nomás para que "aprenda" y se anime a bailarles a ellos después en privado, o para quitarle lo mocha, o yo qué sé. Estos últimos me chocan. Me chocan. Me chocan. Nunca es divertido, la vieja se la pasa criticándonos de pies a cabeza y lejos de entrarle al desmadre "aguada" a los hombres que van con ella. Nunca falta uno que se la quiera tirar y que entonces se una a la arpía y finja que no se le van los ojos cuando un par de tetas brillosas se le cruzan por enfrente. Grrrr!!!

Anoche estaba yo muy tranquila haciendole un lapdance a un wey y no me dí cuenta que iban "acompañados". Dejé mi blusa favorita en la silla de a lado y oh Sorpresa! La vieja estaba en el baño cuando yo empecé a chambear en su mesa y cuando regresa se me queda viendo y al mismo tiempo se sienta en su silla y siente algo peludo debajo de ella (jijiji, era mi blusa con flequitos) y pega grito, agarra mi blusa con la punta de los dedos y la avienta al suelo mientras grita 'guácalaaaaaaaaa'. Pincheviejapendejamamilahijadesurepinchemadre!!!! Esa blusa cuesta más que todo lo que la fulana traía encima y la aventó al suelo!!! Obvio, como soy super profesional, nomás la volteé a ver mientras ponía la cara de mi cliente cerquita de mi pecho (para evitarle el trauma) y le pinté dedo -a la vieja- y luego le pedí a señas a Fabián -mi bodyguard- que levantara mi blusa y la pusiera en el respaldo de la silla de mi cliente. Los demás concurrentes se cagaron de risa y la vieja puso cara de chingatumadre pero me valió madres. Una palabra mía y todos se iban al averno.

"A ver si a la siguiente la entrenas antes de traerla" le dije al wey que estaba más cerca de ella, agarré mi boletito y me despedí.

Sale, bye.